Puma invertirá $ 250 millones en su planta de La Rioja

A principios de mes, la frustrada venta de la filial argentina de Nike fue noticia. Ya había trascendido, también, la intención del otro gigante global del calzado y la indumentaria deportiva, Adidas, de buscar un socio local para seguir en el país. Algo que, también, hizo la japonesa Asics, que había llegado hace tres años para manejar su marca, que, desde la semana próxima, estará en manos de un licenciatario, el grupo Dass.

Gustavo Marques, general manager de Puma Argentina, recibe la pregunta de El Cronista: ¿seguirá la empresa, que opera en forma directa en el país desde 2006, los pasos de sus rivales? “No hay ningún motivo, ni perspectiva de que eso no continúe siendo así”, responde, tajante. “De hecho, con este plan, Puma está confirmando, desde Alemania, su presencia en el país”, completa.

“Este plan” son los más de $ 400 millones que Puma invertirá el año próximo en la Argentina. Marques lo describe, sentado en la cabecera de la mesa del salón Neymar de la sede local de la empresa, en Pilar. Está bautizado en homenaje al futbolista brasileño, adquisición reciente de la hermana menor –aunque, cronológicamente, mayor– de Herzogenaurach, cuna de la guerra de hermanos que alumbró a Puma y a Adidas.

En la Argentina, Puma tiene una cadena de retail de 29 locales y 300 empleados. Además, está su planta de La Rioja, la única fábrica propia que la alemana conserva en todo el mundo. Allí, trabajan 450 personas. Con personal administrativo, la empresa tiene 850 colaboradores en el país.

De los $ 400 millones, $ 250 millones se destinarán a la planta. La instalación ampliará su capacidad de producción en 450.000 pares de zapatillas, con lo que llegará a 1,85 millón de pares anuales. “Para el año próximo, tendremos ese incremental de capacidad”, asegura Marques. Requerirá 100 personas más, de las cuales ya se tomaron a 20; el resto ingresará el 18 de enero, a la vuelta de las vacaciones.

“El año próximo, el mercado se recuperará, sólo, por el efecto de no tener durante dos meses las tiendas cerradas. Pero, además, pensamos que seguiremos creciendo por encima de la media del mercado y ganando participación. Con nuestras proyecciones, tenemos esos 450.000 pares adicionales más que asegurados”, explica Marques.

Por año, en la Argentina, se venden 25 millones de pares de zapatillas. En 2020, habrán sido unos 22 millones, según datos del sector que releva la consultora Segmenta. Puma alcanzó un share del 15%, medido en facturación. Son 3,5 puntos más que en 2019. Nike es la líder, con 30%. Adidas tiene 25 por ciento.

Una de las claves del zarpazo de Puma, explica su CEO, es lo que define como “abastecimiento dual”. “Para nosotros, esa es la garantía: poder tener acceso a producto nacional e importado”, afirma.

“El tener abastecimiento dual permite no estar tan pendientes del tipo de cambio y aplicar una política de precios mucho más gradual y escalonada, más en torno a la inflación y no sólo al dólar”, avanza. “Nos permite ser mucho más graduales que competidores que dependen 100% de la importación y del tipo de cambio”, completa.

Primero, a través de Unisol, su entonces licenciatario, y en la última década y media ya en forma directa, Puma tuvo fábricas en la Argentina desde 1975. En 2016, cuando el Gobierno de Mauricio Macri abrió el comercio luego del proteccionismo K, la empresa alemana reconvirtió su planta de Chamical (La Rioja), que pasó de producir calzado completo a capelladas. Hoy, trabajan 80 personas ahí.

“Aquella reconversión fue por aspectos tecnológicos, para poder acceder al tipo de productos que tenemos y que el consumidor busca”, refiere Marques. “Nos permite, por ejemplo, tener productos icónicos, como el botín de fútbol Borussia, que se hace 100% en la Argentina, con cuero nacional. La capellada se produce en Chamical”, ilustra.

Puma logra, así, una cartera local con productos 100% de fabricación nacional, otros con ensamble de piezas importadas y calzado 100% traído del exterior. “Eso nos permite tener productos muy aspiracionales, como los importados. Es lo que da posicionamiento de marca. Y productos de ensamble, con componentes importados, que permiten maximizar volúmenes en todos los canales de distribución”, señala.