La sombra de Beder Herrera en el primer año de gestión quintelista

“Beder Herrera ya fue”. Es lo que más se escuchaba en los pasillos de la Casa de Gobierno y en la Residencia Oficial en el inicio de la gestión del gobernador Ricardo Quintela. Eso se decía hasta que la pandemia dejó de lado cualquier construcción de poder.

De esa frase a principios del 2020 se llegó a otra del propio gobernador en el desayuno del martes con los periodistas: “La relación es muy buena” con el ex gobernador y ex diputado. De esa forma, allanó el camino del regreso de Beder Herrera, un hombre que manejó el poder provincial durante los últimos 30 años en La Rioja.

La sombra bederista estuvo en todo el primer año de gestión de Quintela y hasta las políticas públicas bederistas fueron profundizadas, como el Parque Eólico Arauco. Se pasó de la crítica del Bono Verde por 300 millones de dólares a la llegada del presidente Alberto Fernández al emprendimiento de energía renovable.

Ni hablar con las empresas estatales, conocidas como SAPEM. El gobernador pidió autorización a la Legislatura para un crédito de hasta $200 millones para la firma Cerdos de los Llanos; mientras que el Presidente reafirmó el financiamiento para la terminación de los caminos de montaña, como Las Padercitas y Pampa de la Viuda, y hasta el Paso Pircas Negras.

El quintelismo también se apropió del Superdomo, una obra emblemática bederista en los tiempos de ministro de Infraestructura, Néstor Bosetti. Allí asumió Quintela y hasta festejó su primer año de gobierno, al tiempo que el Parque de la Ciudad es el centro del quintelismo para disfrutar de una zona cara y bella por las montañas.

Ni hablar del dique Los Sauces con el camino a la vera del lago. Lo había llevado adelante el ex intendente de Sanagasta, José Aparicio, pero luego el ex gobernador Sergio Casas planchó todo.

La zona Sur además es el punto de futuros planes habitacionales (si llegan los recursos) en el corazón de la Ciudad Nueva y el interior es otro tema, ya que se avanza en el gasoducto entre Casa de Piedra, Chamical, Patquía y Chilecito, como así también la obra energética en los Llanos riojanos. Es bederismo puro.

Quintela tuvo que dejar de lado en el 2020 cualquier idea de gobierno para ponerse al frente de la pandemia, a través del ministro de Salud, Juan Carlos Vergara, que también había pasado en el mismo cargo en el bederismo.

Chilecito, a su vez, hace reclamos de más políticas públicas, ya que en la época bederista se le cambió la cara. Hoy es casi nula la llegada de recursos, salvo el nuevo hospital que recién se terminará en el 2024.

Para el quintelismo familiar o puro hablar de Beder Herrera es perder el supuesto poder político que se tiene, a pesar que todo está atado a la caja de la Casa de Gobierno. Como se ha dicho es un gobierno millonario sin poder político.

No hay nada nuevo y menos aún planificado, ya que el plan Angelelli, es el actualizado programa de erradicación de ranchos, mientras que se piensa en la construcción de monoblocks como unidades habitacionales para alquiler, según contó Quintela en el desayuno de los periodistas.

Quintela habla con Beder Herrera y hasta es un consejero (sin decreto) del Gobierno de La Rioja. Pronto se sabrá si vuelve al ruedo o se queda en la casa.