El quintelismo puro vs el peronismo frentista por las elecciones legislativas

El problema no es Ricardo Quintela sino el quintelismo se escuchó decir en los pasillos de la Casa de Todos, sede del Justicialismo gobernante. Al sector del gobernador no le fue en gracia que Ariel Puy Soria, ministro de Vivienda, haya cenado -hasta trascendido públicamente- con la intendenta de la Capital, Inés Brizuela y Doria, la enemiga política del secretario general de la Gobernación, Armando Molina.

La idea primaria del quintelismo puro y familiar pasaba por otro lado. Había diseñado de una campaña contra la gestión municipal que se vio en estos días en medios allegados al oficialismo.

Brizuela y Doria tiene muchos problemas de gestión municipal, pero no le hace tanto daño en los sondeos. Es todo lo contrario de lo que sucede con el gobernador: Ricardo Quintela es uno de los tres mandatarios menos catalogados en el país, según un trabajo de diciembre.

Por este motivo, Molina -a solo un año de Quintela como gobernador- ya se lanzó como candidato a jefe comunal para el 2023. Falta tanto como la pandemia. Todo ese escenario quedó explotado por Puy Soria que se diferenció y fue hablar con uno de los rostros de la oposición.

El quintelismo es muy cerrado y lo argumenta porque estuvo siempre lejos del calor del poder, de la caja del Gobierno.

Quintela busca que Gabriela Pedrali lidere la lista a diputados nacionales y también la llevaría a Teresita Madera para que haga lo propio en la Capital, pero ésta es rechazada por el sector gobernante porque cree que debe ser una pura que encabece la lista a diputados provinciales en el principal departamento.

Entre todas esas conjeturas, Puy Soria también envió un mensaje para el corazón quintelista: nadie solo puede en política. El quintelismo ya lo experimentó cuando comandó la Ciudad de los Sueños, tras dos intentros frustrados por la Gobernación.

Solo o no, el ministro de Vivienda avanzó con un diálogo político y previamente estaba informado el gobernador.

Capital es una tierra no oficialista (no quiere decir no peronista). Es el principal departamento electoral, donde el oficialismo viene recibiendo cachetadas tras cachetadas por la mala gestión. Ganó Mauricio Macri, Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria en la Capital en distintos tiempos y también en mismas jornadas electorales.

Por lo cual los antecedentes no son los mejores para un gobierno que recibe muchos millones de pesos y se dio el lujo en el 2020 de no otorgar incremento salarial para los estatales. Esos lo sabían votar.

Así está el paño en el gobierno entre el quintelismo cerrado y los que piensan que la subsistencia del peronismo, es a través de un frente electoral con los enojados también adentro.