La disyuntiva de Felipe Álvarez: dar batalla a diputado provincial como trampolín por la Gobernación

Felipe Álvarez observa lo que pasa en la época quintelista en La Rioja. El diputado provincial habla con casi todos y deja abiertas las puertas en distintos despachos de poder, fundamentalmente en Buenos Aires.

No tiene diálogo con el gobernador Ricardo Quintela, pero si con los intendentes y hasta algunos legisladores provinciales. Fue uno de los impulsores de los recursos extras para los jefes comunales en el presupuesto nacional.

Por este motivo, habló con medio gabinete nacional y con los ojos de Cristina Fernández de Kirchner, como es el ministro del Interior, Eduardo de Pedro. Hizo lo propio con el macrismo.

El año pasado, Álvarez dijo que no será candidato este año. Pero lo hizo mirando el mes que estaba en curso. Hoy el panorama es otro y puso en discusión interna de la real oposición dar batalla dentro de la lista a diputados provinciales en la Capital, con el fin que sea el primer armado fuerte para pelear la Gobernación en el 2023.

Quintela tiene un problema político: es el gobernador que mayores recursos que maneja, pero no tiene poder. Tiene más gente de poder afuera que adentro del peronismo que lo puso como presidente con una sede cerrada. Allí nadie discute, como siempre ha sucedido.

Álvarez es un legislador que llegó por Juntos por La Rioja, que lo integran el senador nacional Julio Martínez, el diputado nacional Julio Sahad, la intendenta Inés Brizuela y Doria, la secretaria de Gobierno, Teresita Luna, y todos los demás referentes.

Fue socio del ex intendente Alberto Paredes Urquiza, que se mostró con el ex vicegobernador Néstor Bosetti para criticar en diciembre a la gestión quintelista. Paredes Urquiza y Bosetti fueron candidatos en la lista del ex gobernador Luis Beder Herrera.

Álvarez piensa que en el territorio se deben producir las discusiones de las políticas de Estado, hoy ausentes, y además provoca un contacto directo con el electorado.

Hasta se puede conformar un bloque de diputados provinciales con propios peronistas no quintelistas, como los verdaderos opositores. Es más sumar a intendentes descontentos, a pesar que la caja hace olvidar los enojos.

Hoy el diputado nacional tiene esa disyuntiva que es bajar a La Rioja para confrontar en la Capital o seguir en el Congreso como un representante más de la provincia. Lo entusiasma la falta de conducción de Quintela, ya que su oficina recibe más dirigentes que buscan otra alternativa de poder.