Se acentúa la guerra fría en el Gobierno; los Q quieren quedarse con todo y los demás socios lo rechazan

El regreso de Luis Beder Herrera se producirá cuando Armando Molina deje su condición de co-gobernador. Ya lo sabe Ricardo Quintela cuando habló con el ex mandatario, lo que llevó a un distanciamiento en la relación entre ambos.

Quintela busca compensar los errores de su gestión con el pasado inmediato. Allí aparece Beder Herrera y su política, entre ellas las SAPEM, que fueron visitadas por la comitiva presidencial.

Sergio Casas también volvió a caminar la actividad institucional del gobierno. Estuvo en Chilecito y hubo un reclamo de quienes lo respetan que los cuide dentro del gobierno. Quintela pidió el regreso del ex gobernador, ya que es el responsable de la deuda por el Bono Verde, fue en su gobierno que la provincia se endeudó. Se lo vio hablar otra vez con el ex gobernador Ángel Maza, hoy en el Banco Nación.

Quintela trata de coparticipar los conflictos del gobierno, mientras que su gente avanza contra los socios en el peronismo.

Armando Molina habla con los intendentes para que avancen contra los planes que maneja el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria. El secretario general de la Gobernación se lanzó como candidato a intendente y toda la política del gobierno va en ese sentido. Ya lo conoce Inés Brizuela y Doria, quien conduce el municipio y fue una de las figuras de la convocatoria chileciteña. A Puy Soria también le sacaron algunas firmas por decisión del dueño de la lapicera.

Fernando Rejal es otro que sufre en carne propia su cargo como ministro de Producción. Ernesto Pérez es un secretario con rango ministerial y la agenda en Chilecito fue en ese sentido.

Hasta la vicegobernadora Florencia López tomó nota de la avanzada quintelista por el guiño desde el despacho gubernamental para que la diputada Teresita Madera tome la caja de la Legislatura. No pasó hasta ahora.

Juan Velardez debería haber sido la primera víctima por su mal manejo del puente del barrio Néstor Kirchner. El ministro de Infraestructura está atado con hilo dental en su cargo.

Los hombres y las mujeres del Gobernador quieren quedarse con todo. Jorge Quintero está en el Ministerio de Hacienda por el acuerdo con el casismo. Pero el ministro está rodeado de quintelistas, como sucede con cada uno de ministros, secretarios, presidentes de SAPEM, entre otros.

Quintela cogobierna con Armando Molina. El gobernador atiende en la Residencia Oficial y el secretario en la Casa de Gobierno.

Las elecciones legislativas son el primer escollo que debe superar el quintelismo: serían en octubre o se pueden adelantar, ya que nadie sabe como se saldrá de la pandemia.

Por lo cual, los diputados provinciales que tendrían que ir por la reelección también lo sufren en sus departamentos con la aparición de actores que se titulan “quintelistas de la primera hora”.

Gabriela Pedrali es la primera opción para liderar la lista de diputados nacionales, si Alberto Fernández no insiste con Zulemita Menem. La ministra de Desarrollo también es el otro plan silencioso que tiene Quintela si no llega bien al 2023 para ir por la reelección.

En la Capital el quintelismo quiere copar la lista de la caja. Teresita Madera trata de no desaparecer del mundo oficialista. Hasta el gobernador le dice a cada uno que lo quiere escuchar que es turno de otros dirigentes.

La avanzada del Gobierno se produce en base a la billetera, ya que no tiene poder político. Los principales referentes justicialistas están afuera, entre ellos Beder Herrera, Alberto Paredes Urquiza, Felipe Álvarez, Teresita Luna, Néstor Bosetti, entre otros, que cada uno tiene sus votos para sumar o restar.

El quintelismo estratega liderado por Molina está convencido que las elecciones serán un trámite, mientras que los ex casistas, ex bederistas y hasta ex mazistas que están dentro del Gobierno no piensan lo mismo. Temen que la sociedad les pase factura por la forma de gobernar, de copar cargos con familiares y creer que el peronismo nació con el quintelismo.