Dos concejales no Q juegan para el quintelismo sin ponerse colorados en la Capital

Alguna vez se tendrá que poner en discusión la actuación personal de los que dicen ser representantes del pueblo. Es decir, aquellos que ingresan a un ámbito de la democracia, como concejos deliberantes o Legislatura, para levantar la voz bajo un lineamiento político y por arte de magia después se cambian de color de camiseta.

Uno de los casos se produce en el cuerpo deliberativo de la Capital con los ediles Diego Narváez, que llegó por los votos del ex intendente Alberto Paredes Urquiza, y de su par Gerardo Herrera Gómez, que ingresó por Juntos por La Rioja, la oposición al histórico justicialismo.

Hoy Narváez y Herrera Gómez (salvado por el peronismo, tras la denuncia por violencia de género) no se ponen colorados a la hora de llevar adelante el pensamiento del quintelismo en el Concejo Deliberante.

Estos dos ediles son quienes avalaron la conformación de la empresa estatal Rioja Bus SAU que dejó sin servicio a la firma sanjuanina San Francisco, cuyos choferes realizan desde hace 50 días un acampe en la Plaza 25 de Mayo frente a la Casa de Gobierno.

Así delegaron sus funciones como representantes de los habitantes capitalinos al hacer prevalecer sus intereses personales y dejar de lado las críticas que llevaban adelante en la campaña electoral al quintelismo. Ya pasó también con la edil, la comunicadora Ximena Marenco.