La subsistencia política de Luna Corzo: Lo creó Beder Herrera, lo adoptó Casas y ahora es un “pensador” quintelista

Juan Luna Corzo aprendió a acomodarse en los últimos gobiernos provinciales. Hijo del ex juez del Tribunal Superior de Justicia, el actual jefe de Gabinete lo primero que pidió cuando cumplió la mayoría de edad en la política riojana es que sea identificado como “Juan Luna”.

A pesar de ser un joven político ocupó los principales cargos del Gobierno, tras haber sido uno de las creaciones del ex gobernador Luis Beder Herrera, al armarse la línea gubernamental de los Beder Boy´s.

Fue secretario general de la Gobernación y definió políticas sanitarias y educativas también, al coordinar además la cartera política, y es el ideólogo del armado legal de las empresas estatales, conocidas como SAPEM.

Tras que Beder Herrera no podía ir por su reelección y la llegada de Sergio Casas a la Gobernación, Luna Corzo fue integrante de la mesa chica de la frustrada intentona de la reforma constitucional para que el actual diputado nacional continúe en el gobierno.

El casismo de ese entonces recibió un duro golpe de la Corte Suprema de Justicia, tras la alzada legal de la alianza Juntos por La Rioja.

Esa cachetada que recibió Casas y todo el casismo llevó a buscar un nuevo candidato, y en este caso fue el entonces diputado provincial, Ricardo Quintela, que a través del aparato estatal y los votos del interior, pudo cumplir su sueño de ser mandatario provincial. Y allí otra vez estuvo Luna Corzo.

Al hijo del ex juez de la Corte riojana le crearon la Jefatura de Gabinete para que sea el jefe de todos los ministros, que muchos tienen votos propios. Y desde allí se ganó el corazón de un sector del quintelismo para transformarse en el “pensador” de las políticas que lleva adelante Quintela.

Alguna vez se dijo que sería el futuro ministro de Hacienda, aunque también le quedaría bien un lugar en el Tribunal Superior de Justicia.

Pero hoy es uno de los funcionarios que pasó de Beder Herrera a Quintela sin despeinarse, previo de ser el redactor del nuevo artículo constitucional para que Casas saliera con una consulta popular en pleno enero y sin votantes.