Luna Corzo, el “tapón” para controlar el gasto de los funcionarios

El año pasado, Ricardo Quintela le pagó a su gente y a sus ocasionales socios políticos, unos recibieron más y otros menos, a través de cargos en la administración pública. El gobernador nombró a casi todos en su gabinete y creó tantas reparticiones que ni él las conoce: ministerios, secretarías, direcciones, coordinaciones y otras áreas para que la dirigencia esté rentada.

Afuera quedaron Luis Beder Herrera, Néstor Bosetti y Alberto Paredes Urquiza, como los rostros del peronismo alternativo que participó en los últimos comicios.

El 2020 fue el gran año de Armando Molina desde su despacho en la Secretaría General de la Gobernación: nunca recibió tantos piropos de los funcionarios y la dirigencia, ya que tenía el poder de aprobar los expedientes para que luego se transformarán en fondos del Estado.

Por eso, el cariño inundó las redes y hasta en algún momento, tenía más agenda que el propio gobernador. Este año algo pasó y hasta cambió. Ya no hay tantos plantines para la Secretaría de Agricultura.

El inicio del 2021 es el año del “sin prensa”, Juan Luna Corzo, jefe de Gabinete que tiene un estilo muy similar a Gastón Mercado Luna o Roberto Catalán cuando estaban en el despacho que ocupa Molina: estar pero sin hacerse notar.

Con la venia de Quintela, Luna Corzo tiene el poder del “tapón”, de ser una especie de controlador del gasto de todos los funcionarios, que obviamente genera enojos, como lo que le pasa semanalmente a Karina Becerra cuando no le aprueban un expediente por recursos.

Cabe recordar que la secretaria de Justicia está enfrentada al jefe de Ministros y alguna vez terció Ernesto Pérez en ese desencuentro que fue ampliamente comentado en la Casa de Gobierno.

Luna Corzo constuyó una buena relación con las áreas que manejan las mujeres quintelistas y hasta se ilusionaron con posicionarse electoralmente, aunque el super ministro está un escalón más alto: se da el lujo de hablar con Quintela y pedirle opinión al ex gobernador Luis Beder Herrera.

Por eso, ya no hay tantas tomas fotográficas en los pasillos de la Secretaría de Comunicación, Mujer y hasta el Ministerio de Desarrollo.

La misión del jefe de Gabinete es clave para este año de Quintela: ser el ordenador de lo que pasó en el 2020, aunque la cuestión social sigue estando por encima.

Ya no salen fácilmente los expedientes del autódromo, estadio, parques, de Fernando Torres, de Miguel Galeano, de Fabián de la Fuente, y de los hermanos Menem, entre otros, que habían ubicado a Molina en un lugar que no le correspondía. Se lo decían en la fiambrería.

Todos los días hay historias para contar sobre el enojo quintelista en torno a los recursos y que lo padeció el año pasado el ministro de Hacienda, Jorge Quintero, el de la firma solamente, ya que las otras decisiones van por el carril de la Jefatura de Gabinete. Alguna vez se dijo que Luna Corzo iría por el casista Quintero.

Todos los funcionarios y hasta la dirigencia empieza a encontrar un sentido a los controles de Luna Corzo, que es el paso previo a un cambio de gabinete, a mover figuras o tratar de relanzar el gobierno golpeado por la pandemia.