El exceso de empleo público y la dependencia desalienta las inversiones privadas en La Rioja

La estatización de la vida de La Rioja desalienta las inversiones privadas, ya que las políticas aplicadas desde 1983 a la fecha ha sido incrementar la masa salarial en el Estado y por ello, ha profundizado la dependencia de los recursos nacionales. De esa forma, no puede salirse del esquema que le plantean desde la Casa Rosada.

Según Marcelo Capello, presidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), “no es un secreto afirmar que Argentina ha fracasado en términos de crecimiento económico en las últimas cinco décadas, en que descendimos decenas de puestos en el ranking mundial. Se debe a muchos factores, entre ellos, las características de su organización federal y sus consecuencias en términos de incentivos”.

El estudio “Las provincias rentistas y el fracaso económico argentino” del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que dirige Marcelo Capello, estableció que “el exceso de empleo público dificulta y encarece la contratación de trabajadores por parte del sector privado, lo que desalienta las inversiones privadas, que se dirigirán a provincias con mejor relación entre productividad y salarios”.

Pero además, “las inversiones privadas son desalentadas por la mala calidad institucional que suele caracterizar a las jurisdicciones en las que el sector público tiene un peso muy relevante y el sector privado es relegado, pues suelen contar con escasa independencia en la justicia local, problemas para la libertad de expresión, escasa alternancia en el poder, entre otros inconvenientes en sus sistemas democráticos y republicanos, que general un mal clima de negocios”.

El trabajo explica además que “uno de los problemas centrales en la organización del federalismo fiscal argentino es el excesivo peso que adquieren las transferencias nacionales en los recursos totales con que cuentan las provincias. En 21 de las 24 jurisdicciones el peso de las transferencias (coparticipación y otras) supera el 50%, y en 4 de ellas resulta mayor al 90% (Formosa, La Rioja, Santiago del Estero y Catamarca)”.

En ese sentido, el IERAL asegura que “Argentina es uno de los países federales con mayor sobrerepresentación” de algunas provincias, no sólo por el hecho que en el Senado de la Nación cada jurisdicción tiene igual cantidad de representantes, más allá del tamaño de su población, sino también porque en la Cámara de Diputados existe una cantidad mínima de legisladores por provincia, lo que aumenta la representación relativa de las provincias menos pobladas”.

En este marco, “las provincias menos pobladas y más sobre-representadas ayudan a diseñar un sistema de transferencias fiscales que las beneficia. Así, se tiene que en el Senado de la Nación, las 13 provincias menos pobladas del país, que pueden reunir una mayoría de votos (54%) en dicha cámara y filtrar así la aprobación de leyes, suman sólo un 16% de la población y 17% de las exportaciones totales del país, pero explican un 24% del gasto consolidado de las provincias y un 25% del empleo público provincial”, agrega.

El trabajo dice que “las anteriores características también están ligadas a que la dependencia de los recursos nacionales deriva en escasa autonomía real de muchas provincias, que así deben acompañar con sus legisladores las iniciativas del poder central, que en muchas ocasiones, como ahora, suele recurrir a una coalición política pro-gasto público y alta presión tributaria, generando un sesgo anti-exportador en la economía. Y como no se exporta lo suficiente, el país cae recurrentemente en crisis por escasez de divisas en el BCRA, y/o por los desequilibrios fiscales a los que normalmente conduce el modelo rentista y gastador”.

Finalmente sostiene que “esta situación perjudica a jurisdicciones más modernas, productivas o exportadoras, como CABA, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos e interior de Buenos Aires, pero quedan en minoría frente al resto, y ni siquiera conforman alianzas entre ellas en función de sus principales intereses. Romper esta lógica resulta fundamental para que Argentina pueda de una vez lograr crecimiento económico a largo plazo y mayor bienestar para su población”.