La inflación del primer trimestre será mayor al 10%

El IPC GBA Ecolatina trepó 3,4% en febrero, desacelerándose 0,3 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, este indicador mostró un acumulado de 7,3% en el primer bimestre del año (+2,1 p.p. por encima del primer bimestre de 2020) y exhibió una variación de 38,0% en la comparación interanual.

En lo que respecta a los capítulos, Esparcimiento (+6,1%) mostró la mayor evolución en el mes, con una variación de 45% i.a. (7 p.p. por encima del nivel general). Por su parte, Alimentos y bebidas creció 4,1%, desacelerándose 1,6 p.p. respecto al mes anterior. En este sentido, resaltó que el precio de la carne se desaceleró en comparación a enero, pero los precios de los bienes de consumo masivo (como panes, arroz, leche, quesos, entre otros) traccionaron la suba del capítulo.

En esta línea, el IPC de Consumo Masivo creció 3,3% en el mes, acelerándose 2,4 p.p. respecto a enero, mientras que el IPC Core no regulado subió 4,1%. En este sentido, el IPC Core trepó 4,0% en febrero, mostrando la fuerte inercia que posee el proceso inflacionario. Por último, el IPC Estacionales y el IPC Regulados crecieron 3,8% y 1,5%, respectivamente.

En el próximo mes la inflación no exhibirá una desaceleración. A la elevada dinámica que tienen los bienes y servicios que componen el IPC núcleo -que hace cinco meses consecutivos se encuentra por encima del 3%- se le sumará las subas estacionales propias de marzo de colegios e indumentaria, la actualización de prepagas, telecomunicaciones y los pautados aumentos en la tarifa de subte y taxi y la elevada dinámica de los precios. En este marco, esperamos que el primer trimestre del año cierre con una inflación en torno al 11,5% (ubicándose 3,7 p.p. por encima del primer trimestre de 2020 y solo 0,3 p.p. por debajo del mismo trimestre de 2019, año donde la inflación cerró en 54% anual).

Con estos números, la inflación mensual promedio entre abril y diciembre debería ser de 1,7% para alcanzar la meta del Ejecutivo exhibida en el Presupuesto de 2021 (29,0% de inflación anual). En este sentido, pareciera que anclar al tipo de cambio oficial será una de las principales herramientas que utilizará el gobierno para intentar desacelerar a la inflación, principalmente durante la previa electoral. A su vez, no hay que descartar que se apliquen controles de precios más duros y una continuidad del congelamiento de tarifas de servicios públicos para los usuarios residenciales, al menos hasta pasados los comicios.

A pesar de esto, los precios de los bienes y servicios que componen al IPC núcleo sin regulaciones continuarán con una dinámica elevada en los próximos meses, a la par que las negociaciones paritarias -luego de 3 años consecutivos de caída del salario real- actuarán como driver adicional. En este marco, la estrategia oficial podría lograr una relativa calma inflacionaria en los meses previos a las elecciones, pero no alcanzará para que la inflación se ubique por debajo del 40% en 2021.