La Rioja con “desempleo encubierto” para evitar que los números de desocupados crezcan

En la región del Noreste presenta una historia particular con la pobreza e indigencia. Son provincias que arrastran problemas económicos estructurales y que requieren mucha asistencia del Estado Nacional para “subsistir”. Por citar algunos ejemplos: si la incidencia de los recursos coparticipables (los que Nación les “participa” a las provincias) es, en promedio, del 70% en las arcas provinciales, en lugares como Formosa supera el 90%.

El otro indicador clave es la incidencia del empleo público. Guillermo Giussi, director ejecutivo de la consultora Aerarium, explica que son provincias donde hay “desempleo encubierto”. Esto quiere decir que, para evitar que los números de desocupados crezcan, se toman empleados públicos en puestos con sueldos muy bajos, que muchas veces ni siquiera llegan a compensar la Canasta Básica Total (CBT).

“Esto se conoce como ‘working poors’ o ‘pobres que trabajan’”, explica el economista. En números, las provincias que más empleo público tienen son Catamarca (63%), Formosa (62%), La Rioja (59%), Santiago del Estero (55%), Chaco (55%), Jujuy (52%) y Corrientes (45%). Tres de ellas pertenecen a la región del Noreste. Cuatro más, al Noroeste.

No es causalidad que varias de ellas sean, además, las provincias para las que el Presidente anunció una serie de beneficios para incentivar el empleo privado. La intención es rebajar las contribuciones patronales durante tres años a las empresas que se dediquen a la producción y generen empleo genuino. “Lo que subyace es la potencia que tiene el sector privado en las jurisdicciones: donde hay mayor empleo privado, el ingreso per cápita es más elevado y eso derrama, a su vez, al resto de las economías locales”, suma Giussi.

La situación es heterogénea entre las regiones, además, por su matriz productiva. Por caso, las provincias del sur, donde hay menor densidad poblacional y actividades que traccionan empleo como la petrolera, la pobreza es del 35,20%, casi siete puntos porcentuales por debajo del promedio general. “En el caso de provincias como Chaco y Formosa, las actividades tienen que ver con el algodón y el arroz, donde trabaja mano de obra poco calificada”, explica Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica.

El Indec mide la pobreza en 31 aglomerados urbanos de todo el país. En el caso del Noreste, explica González Rozada, los datos entre los distintos centros son “bastante heterogéneos”. Son zonas donde, por una cuestión de metodología, puede haber mucha variabilidad en las mediciones. La tasa de pobreza de la región en general aumentó 3,4 puntos porcentuales entre 2019 y 2020, principalmente por el crecimiento en la pobreza en Chaco, donde es casi del 54%.

Delgado suma algunos datos más: “La inflación en 2020 fue más alta en las provincias del norte, y el impacto de Precios Cuidados es menor”, dice, y añade: “Se conjugan dos factores: mayor nivel de precios, pero también menor nivel de ingresos”. Son provincias que tienen un problema estructural de empleo, señala, asociado a “poca inversión privada”.

Tanto en esas provincias como en el resto del país, el dato a nivel general fue más que preocupante para los economistas. Así lo explica Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina: “En el primer año de gestión de Alberto Fernández la pobreza subió más que en todo el mandato de Mauricio Macri, si se compara con el cierre de 2016, momento en el que se volvió a la medición, y más que en el segundo mandato de Cristina Fernández”.

Por otro lado, concluye, el dato más “terrible” es que una de cada dos personas menores de 30 años es pobre: “La pobreza no es un tema de hoy sino también a futuro, porque trae asociada problemas de alimentación y de educación, por lo que se hace cada vez más difícil salir”, cierra.