La similitud riojana con el modelo Formosa destruye la posibilidad del crecimiento

Los gobernadores no solo ganan elecciones fácilmente, sino que, además, no cuentan con contrapesos en el Poder Legislativo, en la Justicia, y en la sociedad civil.

Hoy, estas características salieron a la luz en el caso de Formosa, pero se repiten en muchos rincones del país. Carlos Gervasoni construyó dos índices de democracia en las provincias, y concluyó que “las provincias que aparecen como menos democráticas en ambos índices son Catamarca, Formosa, Jujuy, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Santiago del Estero, todas las cuales están entre las más beneficiadas por las transferencias federales…” Los politólogos las clasifican como “regímenes híbridos”: tienen la fachada de una democracia, pero muchas de las instituciones de la democracia no funcionan en la práctica.

Como buen caudillo peronista, la dependencia del Estado es probablemente la clave principal del poder de Gildo Insfrán en Formosa.

“El 70% de los empleos son del Estado”, explicó a LA NACION, Ricardo Buryaile. Formosa es, además, probablemente la provincia más favorecida por el reparto de fondos de la Coparticipación Federal de Impuestos.

Por cada 1000 empleados privados registrados que hay en la Argentina, Formosa explica sólo 4. Es la menor cantidad (0,4%) junto a la provincia de La Rioja, según un relevamiento de la consultora Politikón a febrero.

Aquí todo pasa por el empleo estatal, que puede sostener gracias a la muy buena porción de coparticipación que recibe en comparación relativa con otras provincias. Formosa obtuvo en febrero $7.919 millones, con 630.000 habitantes estimados.

Misiones, que ostenta 1,3 millones de habitantes, recibió apenas $7.376 millones. La cuenta es simple: Gildo obtuvo $12.600 por habitante, mientras que el médico Oscar Herrera Ahuad en Misiones obtuvo solamente $5.700. Cabe destacar que la cantidad de habitantes es el parámetro principal (aunque no el único) en el reparto de la coparticipación. En segundo lugar, se ubica las necesidades de cada distrito y la capacidad de obtener recursos propios (por eso las provincias petroleras reciben una coparticipación baja).

Aún cuando el reparto tiene un criterio solidario, Formosa es una provincia de las más favorecidas, como también es cierto que perdería si la ley se actualizara, algo que se viene discutiendo hace 30 años.

Una paradoja: en 1994, un año antes de que Insfrán llegara al poder, la Convención Constituyente ordenó modernizar las alícuotas de esa ley que data de 1988 en un lapso máximo de dos años. El nuevo reparto probablemente hubiera perjudicado a Insfrán.

La nueva ley de Coparticipación, que lleva un retraso de 25 años, probó ser una verdadera quimera, ya que necesita el consenso de todas las provincias y las más favorecidas, como Formosa, jamás van a levantar la mano para terminar con menos recursos.

Insfrán sabe combinar la dependencia del Estado con el temor de la gente a perder ese favor. Cuando llegan las elecciones, son muy comunes las apretadas de los punteros políticos “advirtiendo” que si no se vota al candidato del caudillo, se pueden perder empleos, contratos o planes.

La otra clave del poder de Insfrán es el manejo de la policía que le responde incondicionalmente. “En la represión de la semana pasada algunos policías tenían ganas de pegar, tenían bronca”, explicaron a LA NACIÓN, Agustín Rojas y Julieta González, dos jóvenes que están encabezando las marchas de protesta y que fueron detenidos aquel día.

La policía está en todos lados y lo controla todo en Formosa. En la planta baja del hotel donde se aloja este enviado de LA NACION hay permanentemente tres efectivos, y cada tanto sube uno a la habitación simplemente a controlar.


En algún momento, la policía hizo sentir a muchos formoseños prisioneros y privados de su libertad en los centros de aislamiento, por el celo con el que controlaban que nadie se vaya. Lo mismo en los accesos a la provincia. Ningún policía se dejó conmover por las súplicas de sus coprovincianos que en algunos pasos quería ir “ahí nomás”, cruzar el puente San Martín e ingresar a la localidad de Mansilla.

“La policía le responde incondicionalmente a Insfrán, lo mismo que la Justicia, no tenemos justicia independiente en Formosa”, advirtió la concejala Gabriela Neme, una de las nuevas caras visibles de la protesta contra Gildo, una peronista disidente que suena como candidata para el 2023.

Con todo este panorama, queda claro que la gran amenaza para Gildo Insfrán puede venir de los propios formoseños, por eso el caudillo peronista se cuida mucho de no irritarlos más de la cuenta. En esta crisis quedó en claro que no es un todopoderoso, porque sus medidas se fueron diluyendo con los fallos de la Justicia y las protestas. Aunque también queda claro que si el de Laguna Blanca sabe corregir su rumbo cada vez que aparece cierto descontento, su poder no parece amenazado.