Gremio del cuero visibiliza la situación de los trabajadores de la Curtiembre de Nonogasta

La Federación de Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines, que encabeza el dirigente Walter Correa, visibilizó la situación que atraviesan los 800 trabajadores de la empresa Curtume BCR, una de las más importantes del sector, que arrastra meses de incumplimientos salariales.

Curtume BCR, de capitales brasileños, es una de las empresas más grandes del sector empleando a 800 trabajadores con una enorme planta en Nonogasta, departamento de Chilecito en La Rioja y otra en Avellaneda, provincia de Buenos Aires.

Hasta poco más de una década atrás era la conocida curtiembre de la familia Yoma, que cambió accionistas y denominación social con el ingreso de los brasileños.

FATICA denunció que Curtume no abona salarios desde hace seis meses a lo cual agregan que esa empresa “ha sido el paradigma de la exportación de cueros salados sin ningún tipo de control, exterminando de este modo la mano de obra a la producción y los terminados de los cueros, y asimismo privando a las PyMES el acceso a la materia prima”.

Por un lado, el gremio advirtió sobre la escasez de materias primas, de cueros salados que son los que están sin curtir y sin valor agregado, a partir de la decisión de exportarlos de ese modo sin mano de obra argentina.

La decisión de exportar cueros crudos genera “una escasez de materia prima para la industria curtidora y fundamentalmente para las pymes que se dedican al abastecimiento del mercado interno”, alertaron en un comunicado desde FATICA.

“Es una decisión de las empresas en volcarse preferentemente a este negocio, abandonando el objeto principal que es el del producido y terminado del cuero”, agregaron desde la organización gremial.

“El año pasado existió una salvaje y millonaria exportación de cueros salados”, a los que se menciona de ese modo porque el primer proceso es salarlo para evitar su pudrición. Los grandes frigoríficos exportadores buscan vender al exterior este subproducto preferentemente al exterior, por lo cual las curtiembres locales se quedan sin la materia prima de trabajo.

Los lugares y empresas a los que fueron destinados esas exportaciones son los mismos “que compraban productos terminados o semiterminados, dándole trabajo a 15.000 trabajadores representados por FATICA”, detallaron en el comunicado.