Quintela permitió que su familia y sus amigos le hicieran mucho daño a su gestión

Ricardo Quintela siempre tuvo un sueño y hoy lo puede cumplir, aunque la realidad le presentó una pandemia que se lleva todo. No pudo avanzar con su plan de gobierno, tampoco lo pudo hacer con su gestión en estos tiempos, ya que se rodeó de su familia y amigos para gobernar.

El actual gobernador se fue de foco para blindarse con fanáticos que están desde siempre, es verdad, pero que viven de él también es verdad. Salvo algunas excepciones, nadie estuvo a la altura de las circunstancias debido que privilegiaron su buen pasar por cuidar al gobierno que les da de comer.

Así nos encontramos hoy con funcionarios que se quedaron en el viejo plan de la Ciudad de los Sueños y hasta hablan de ser intendentes, diputados o líderes territoriales por encima que su jefe político debe ponerle pecho a las balas.

A un año y medio de haber asumido, muy pocos de su entorno familiar y de amigos se actualizaron para enfrentar éste presente que seguirá siendo el mismo hasta el 10 de diciembre de 2023. No dudaron en cambiar sus vidas en los barrios que los vio nacer o se fueron a los country para sentirse incluidos en la alta sociedad. Otro se dedicaron al club hípico cuando no sabían subirse a un caballo.

MONITOREO DE LA OPINIÓN PÚBLICA
ENCUESTA LA RIOJA
febrero 2021

En una semana Quintela tomó nota que el viejo estilo de hacer política fracasó y hasta lo siente en carne propia cuando convocó a Rogelio de Leonardi y al minuto le lanzaron otro paro, ya que los docentes están que hierven por los magros salarios. No aceptan que no hay dinero, pero si para comprar plantines.

Dice su familia y sus amigos que hablan y a la hora se producen marchas. Es decir que fallan los interlocutores. Son tiempos en que todo está mal y por eso se necesita actores que estén para días complicados. No van los aduladores (detrás de un gran adulador está el primer traidor).

Hoy la gestión debe pasar por lo sanitario y económico debido que se muere gente pero también mueren comercios que dejan mucha gente en la calle.

También hacer funcionar la educación porque hace dos mes no hay clases (es una locura) y fundamentalmente no alimentar los supuestos hechos de corrupción. Hasta permitió que los funcionarios sean empresarios y que publiquen sus empresas en el Boletín Oficial.

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febrero 2021

Ni Quintela se imaginó que iba a manejar tantos recursos como gobernador. Este viernes recibió más de $1.000 millones por coparticipación. Pero ese poder económico no se traduce en poder político, ya que el murmullo pasó a manifestaciones en las calles como en las redes.

El gobernador quedó entrampatado por su familia y amigos y quizás deba tomar la decisión política que no estuvo en su agenda, que es oxigenar un gabinete con protagonistas que pueden hasta estar en otra vereda, pero son vitales para relanzar su gestión.

Quintela se encamina a cerrar su segundo año de gobierno entre peleas internas (los audios fueron mortales), carpetazos todos los días (más malhumor) y falta de liderazgo, ya que no le puede dar órdenes a familiares y amigos.

A éste paso, el final no es el mejor para ese dirigente que soñaba en dejar una impronta en su paso por la Casa de Gobierno. Hasta ahora son tropiezos tras tropiezos en una pequeña provincia, que recibe más plata que otra por la cantidad de habitantes, y especialmente en una Rioja que “ya no se come el caramelito”. Por lo menos un sector de la sociedad ha madurado para bien o para mal de la clase política.