Por un conflicto gremial, la fábrica de Teknor-Pampero en La Rioja cerró 44 días después de su apertura

La actividad duró apenas 44 días. La historia reciente de la planta de calzado de la marca Pampero, ubicada en la localidad riojana de Sanagasta, a kilómetros de la capital provincial, es la de una apuesta efímera que se truncó a menos de dos meses de arrancar.

Entre anuncios gubernamentales, tensión entre empleadores y un conflicto gremial, hoy la fábrica está completamente paralizada y muestra un futuro incierto para sus casi 30 trabajadores.

Todo se activó el 17 de junio, cuando el gobierno provincial celebró la reapertura de esta planta industrial. Mediante un posteo en Facebook, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, destacó la puesta en marcha del emprendimiento productivo en una localidad que, según el censo de 2010, no superaba los 2300 habitantes. Era la apuesta para “la recreación de la esperanza en muchos de los ciudadanos”, planteaba ese video promocional difundido en las redes sociales, un día después de que el funcionario visitara la fábrica junto al intendente de Sanagasta, Federico Sbiroli, y otros representantes de la provincia.

Esa apuesta contemplaba poner en actividad esa planta, que hasta 2017 había sido operada por la marca Puma. Luego de su cierre, la planta se reconvirtió en una cooperativa, que funcionaba con el nombre Unidos por La Lucha. El proyecto actual contempló la reapertura de esas instalaciones, a través de un convenio entre la provincia y la firma Teknor SA. “Apostamos al crecimiento productivo a través de empresas que generen puestos de trabajo para las y los riojanos”, celebró en Twitter el gobernador Quintela, sobre una iniciativa que contempló la contratación de 27 empleados que formaban parte de la cooperativa.

El predio había sido cedido por el municipio de Sanagasta a la cooperativa, y ahora esas instalaciones había sido asignadas en comodato por 40 años a Teknor. Allí, con la participación de estos 27 trabajadores de la cooperativa, la marca que también opera las licencias de las marcas Gauchos y Firestone, tenía como objetivo fabricar calzado de seguridad para la marca Pampero.

Sin embargo, ese convenio se interrumpió a los 44 días. La desvinculación de un empleado activó un tenso conflicto gremial que derivó en la decisión de Teknor de poner fin al acuerdo, cesar la actividad y finalizar el contrato con los operarios. Mientras los empleados denunciaron “maltrato laboral”, todo se activó con la decisión de la empresa de despedir a un trabajador.

La reacción de los empleados fue realizar un paro con cese de actividades, ante lo cual las autoridades de la empresa decidieron poner fin al proyecto el viernes pasado, indemnizar a todos los operarios y retirar las máquinas de la planta.

“Los empleados hablaron de maltrato laboral, dijeron que el encargado los trataba como un militar. Hubo una persona que despidieron y los trabajadores hicieron un paro. Hubo reclamos por el tema de los sueldos, las quincenas y que habían prometido un porcentaje y no se cumplió”, dijo Luis Flores, secretario de la comuna en Sanagasta. “A la empresa lo que les molestó es que les hagan un paro. Hay una nueva propuesta empresarial para los empleados de la cooperativa, pero tendremos que esperar a ver qué pasa”, agregó el funcionario.

Tras la disolución del contrato con Teknor, apenas 44 días después de su puesta en marcha, la intención de los trabajadores de Unidos en Lucha es continuar con la operación en la planta. Las autoridades municipales de Sanagasta apuestan por mantener en actividad ese centro productivo, y buscan que el Ministerio de Industria provincial refrende el comodato firmado, a fin de que los bienes de capital que permiten el funcionamiento de la fábrica puedan ser utilizados por los operarios de la cooperativa. Mientras tanto, buscan nuevos socios para incorporar al proyecto. “Hay una nueva propuesta empresarial para los empleados de la cooperativa, pero tendremos que esperar a ver qué pasa”, concluyó Flores.